Peligro: Conformismo a la vista

El cierre del semestre, con la victoria ante Argentinos Juniors y los 26 puntos asegurados, nos trajeron una dosis de alivio por haber conseguido el objetivo de mínima. No obstante, como hincha de Central, siento que nos dirigimos a un peligroso camino de conformismo. A acostumbrarnos a que, con el sólo hecho de no sufrir por el descenso, debemos darnos por aliviados.

Y ese modo de contemplar la realidad, al margen de cualquier atenuante que se puede encontrar, no se condice con el pensamiento de los canallas de ninguna generación. Ni de quienes vieron el crecimiento del club en los 60 de la mano de Boerio e Ignomriello, o las épocas de oro en la década del 70 y el 80. Ni tampoco aquellos que solamente atravesaron los noventa y el siglo veintiuno, algo esquivos en cuanto a resultados.

Está claro que nadie iba a pretender que, inmediatamente luego de recuperar la categoría, Central peleara el torneo hasta la última fecha. Aunque, a juzgar por el rendimiento de todos los adversarios, el hecho de haber quedado a sólo 9 unidades del campeón invita a la reflexión.

Quien suscribe esta columna considera positivo el Torneo Inicial, mucho más desde lo numérico que en lo futbolístico, pero no se le escapa una reflexión: No podemos quedarnos con esto. Central es mucho más grande que “los objetivos de mínima” o el simple hecho de poder archivar la calculadora.

Está claro que es difícil proyectar grandes campañas al mando de una dirigencia sin rumbo institucional ni deportivo. No obstante, nuestro entrenador debe ponerse a la cabeza de un proyecto algo más ambicioso que contemple, al menos, el ingreso a una Copa Internacional a mediados de 2014.

Es muy cierto que, para saber adonde vamos, debemos recodar de dónde venimos, que es la B Nacional. Pero también tenemos que clarificar una cuestión: Hay que saber quiénes somos. Un club con mentalidad ganadora a nivel histórico, acostumbrado a prepararse para grandes desafíos e importantes objetivos, que algunas veces se cumplieron y otras no.

Por ende, con la tranquilidad de que el descenso hoy parece algo lejano, quiero levantar la Copa pretendiendo otro Central para el próximo semestre. No a nivel dirigencial, donde ya me doy por resignado, pero sí desde lo deportivo, ya que la materia prima existe y es cuestión de explotarla con trabajo y a conciencia.

El entrenador, con todos sus defectos y virtudes, conoce el paño y sabe de qué se trata. Cuenta con una base estructurada, una inyección importante de juveniles de valía y la posibilidad de contratar dos refuerzos, que deben ser de jerarquía en posiciones donde el equipo flaquea, es decir, la zaga central y el mediocampo.

En materia de negocios, hay un viejo axioma que reza que siempre se debe apuntar a lo más alto ya que, para bajarse, siempre hay tiempo. Y eso debe hacer Central. Respetar sus pergaminos, su tradición y su gloria. Salvarse del descenso es importante pero no alcanza. Debemos ser protagonistas. Es hora de que Russo y los jugadores lo entiendan así.