Carta abierta al "Chacho" Coudet

Prometo que, pase lo que pase de aquí hasta el día que me muera, cada vez que escriba una carta dirigida a vos, no faltará la palabra “gracias” en las primeras líneas. Por lo que nos diste como jugador, por haberte enamorado de Central como pocos, por defender nuestros colores como si hubieses nacido en Génova y Cordiviola. Y, especialmente ahora, por arriesgar todo el prestigio ganado dentro de la cancha para comandar al club de tus amores.

Como hincha me enorgullece tener a uno de mis pares del otro lado de la línea de cal. Con nuestro mismo fervor, viviéndolo de la manera en que lo hacemos nosotros. Pero, entiendo, con la preparación, personalidad y compromiso suficiente como para llevarlo adelante. Y así lo han demostrado los resultados obtenidos.

Dicho todo lo anterior, que era por demás de necesario, quiero expresarte querido Chacho, que a criterio de este humilde columnista te encontrás ante una oportunidad histórica: la de pelear un título con nuestro club, aún con la dificultad que conlleva un torneo larguísimo y extraño como éste.

Es cierto que las lesiones y otros imponderables han acortado nuestro plantel. O que Boca especialmente y también River, San Lorenzo y algún otro tienen más potencial que Central. Pero yo confío en las posibilidades de nuestros jugadores. Y en la muñeca de nuestro cuerpo técnico. De tu grupo de trabajo.

Solamente un puñado de fechas te bastaron para espantar cualquier fantasma. Aquellos que dudaban de tus capacidades, aptitudes y hasta de tu conducta. Todos debieron irse al mazo ante una muestra clara de competitividad, personalidad y astucia para comandar un barco que muchos se han puesto de sombrero.

Y como estoy convencido de nuestras chances en éste torneo, me permito dirigirte estas humildes líneas: hay errores groseros que no se pueden dejar pasar. El haber vuelto a colocar a Elías Gómez, cuando hasta el menos instruido de los técnicos se daba cuenta que era nuestro talón de Aquiles, fue un error evitable, innecesario y muy caro. Y no podemos repetirlo.

Tampoco se encuentra asidero a la salida del colombiano Pastor, un joven defensor que, si bien juega al límite en todas las acciones, puede dar sus frutos si se lo lleva con tiempo. Y menos aún cierra su reemplazo si quien ingresó en su lugar parece no estar apto para usar ni las medias de Central.

A mi modesto modo de ver las cosas, un equipo que tenga un goleador como Ruben, un desequilibrante como Cervi y al  Chelito en plena recuperación, puede plantársele de igual a igual a cualquiera. Y Central, además de ellos, tiene una idea táctica de presión y ataque permanentes bien marcados.

Si se corrige la defensa, los de arriba pueden marcar la diferencia y darnos grandes alegrías. Vos lo sabés mejor que nadie, Chacho. Hace años trabajás para esto. E imagino que cada ataque de Defensa y Justicia se te cruzó mil veces por la cabeza en el viaje de vuelta a Rosario.

Confío (y confiamos) en vos. En tus capacidades y atributos para seguir por la buena senda. Como bien dijiste la semana anterior, el equipo está vivo, invicto y el torneo es eterno. Si se ajustan algunas piezas, podemos pensar en grande. Yo, al menos, me permito ilusionarme. Entre otras cosas, porque en el banco estás vos. Y vos, querido Chacho, jamás nos fallaste.