Sobre el escrito de Scarabino

Me mata Pablo Scarabino cuando habla de fútbol: "defenestrado" quiere decir "tirado por la ventana" y el que salió por la ventana no fue el Kily precisamente. Encima se indigna porque el técnico quería armar el equipo (¿¿??).

Sin duda uno de las aspectos más destacables del escrito presentado por Pablo Scarabino en Tribunales  y reproducido en esta página es el hecho de  que venga casi cuatro años después a espetarle a la Juez que actuó "de mala fe", y que resolvió en base a "argumentos sólo aparentes o dogmáticos", al emitir un pronunciamiento que (allí lo dice) el propio ex Presidente en su momento CONSINTIÓ EXPRESAMENTE.

O sea, Scarabino hoy agravia a la titular del Juzgado y le imputa mal desempeño de sus funciones, por el dictado de una resolución que en su momento dejó explícitamente firme. A llorar al cotolengo, Scarabino. Pobre Central.

Más allá de que es procesalmente irrelevante (con suerte le van a clavar un "Agréguese") lo que venga a decir Scarabino sobre un decisorio que consintió cuatro años atrás, lo cierto es que si fuera cierta la versión que (agregando más hojarasca inútil a la causa) nos da el ex-Presidente, es claro que su tan mentada y supuesta defensa de los intereses de nuestro club no sería tal, desde el momento en que, repito, CONSINTIÓ EXPRESAMENTE tal hipotético atropello a los intereses de la institución; ¿así cuidaba esos sagrados intereses el Sr. Scarabino? ¿o el atropello no era tal y estamos sólo frente a un pataleo sacado de la galera por Pablo Scarabino para la vergonzosa esgrima que hoy mantiene con su par y colega en la producción de desgracias para nuestro Central, el no menos impresentable Horacio Usandizaga?

Pablo Scarabino, que hoy se queja amargamente, fue el principal responsable de la intervención, porque sólo se llegó a ese extremo a partir de un desquicio institucional directamente producido por la falta de LEGITIMIDAD de la segunda C.D. que "presidió". Recordemos que el segundo mandato de Scarabino comenzó a partir de elecciones con gravísimas irregularidades. Para algún desprevenido, esto no se agota en el llanto del Crece, sino que está constatado en el expediente de Fiscalía de Estado, que sólo dictaminó algo así como "Hubo fraude pero ya está, bueno, no lo hagan más".

Sin legitimidad moral y con un disfraz de legalidad, ese intento de gobierno se resquebrajó hasta caer solo, habiendo prohijado Scarabino a gente como Dalbes, Estévez y demás etcéteras, y también a otra gente como los mismos que le hacían pintadas a Pascuttini, tal vez sabiendo que los miembros de la CD eran sus rehenes por deberles el hecho mismo de haber llegado a sus cargos sin los votos suficientes.

A la caída de esa CD subsiguió el tambaleo de Central todo, y -ahora sí- una gran mayoría de socios, en su vértigo y desamparo, confió los destinos de la institución a un supuesto padre protector que venía a echar a patadas a los corruptos, y la historia terminó como terminó.
Que Scarabino no se pelee tanto con Usandizaga, porque este último fue el monstruo que en buena parte Scarabino nos dejó. Central comenzó su camino al descenso en el año 2006.
Igualmente, Gracias Pablo Scarabino.

Gracias por WAM, las Canallitas y los parlantes, esos que lo depositaron para la historia en el Olimpo de los pingüinos. Gracias también por colocar afiches en la vía pública convocando a los hinchas de Central a la cancha.

Gracias por ser escuela de grandes dirigentes, dejándonos a San Martín, Franco y el Síndico (al cual le pido perdón pero no recuerdo el apellido), que como corresponsables de la bochornosa asamblea que tuvimos que sufrir el 24 de febrero cuando una decenas de patoteros acallaron a la mayoría, siguen pisoteando al socio de Central, tal y como lo hicieron en su momento cuando se convirtieron en dirigentes pese a haber sacado menos votos válidos que la lista que perdió las elecciones.
Quédese tranquilo Sr. Scarabino. Su impronta sigue viva y marca señeramente el estilo y rumbo de nuestros dirigentes. Usted, Usandizaga, Speciale, Belloso y su Dr. Frankenstein. Todos lo mismo. Todo lo mismo.