Personajes

El día que se rindieron para siempre

Los triunfos en los clásicos no dejan de alegrarnos aunque ya se han hecho una costumbre tan sana como reiterada. Es que Central ganó 6 de los últimos 9 (dos empates y una sola derrota), volvió a vencer por tercer año consecutivo como visitante y, ante tanta supremacía mostrada en la tarde de hoy, los muchachos del Parque decidieron interrumpir el encuentro antes de una manera vergonzosa y lamentable. Lejos de opacarnos, engrandecen aún más nuestro logro.

Como ya ha acontecido con otros entrenadores en ciclos anteriores, Central se plantó de manera perfecta en el campo y ganó el encuentro de punta a punta. Con una perfecta planificación de Paolo Montero (de brillante labor desde su llegada), que consistió en presionar alto en la salida del rival y aprovechar la diferencia de velocidad y jerarquía entre nuestros hombres de ataque y los suyos de defensa.

Así fue como, a los 9 minutos, cuando el encuentro aún se estaba armando, Camacho le robó el balón a Quignon a treinta metros del arco, cedió para Teo, quien maniobró perfecto y se la devolvió al uruguayo. Allí, el ex Racing ensayó un taco hermoso para el “Pachi” Carrizo que, primero con un autopase entre dos defensores, y luego con un remate cruzado exacto, dibujó un verdadero golazo. De manual, con mucha planificación pero también con gran repentización individual de nuestros futbolistas.

Allí nació en efecto un partido que Central dominó casi a antojo. Fue inteligente para incomodar al rival y obigarlo a dividir el balón, para manejar los tiempos del encuentro y cuidar la pelota con precisión y siempre dejar latente la sensación de que estábamos mucho más cerca del segundo que ellos del empate, aún a pesar de que no abundaban las situaciones claras.
Antes de la media hora, a la salida de un corner, llegó otro golazo. Carrizo movió rápido para Colman, quien madrugó a la defensa adversaria para recibir en soledad, levantar la cabeza y colocar un perfecto centro para el hombre que merecía más que nadie el gol: en una semana más que especial, Marco Ruben se disfrazó de Aldo Poy, en una palomita digna de un cuento de Fontanarrosa, le rompió el arco a los pechos y decretó el 2 a 0.

Así nos fuimos al descanso, con una importante diferencia en el marcador y esencialmente con un dominio absoluto de los tiempos y el terreno. En el complemento, Central le bajó las pulsaciones al cotejo, fue sumamente ordenado y daba la sensación de que ellos no tenían forma alguna de inquietar la valla del “Ruso” Rodríguez.

Los minutos transcurrieron y a pesar de la salida por lesión de Ruben no se resintió jamás el funcionamiento de un Central práctico, simple pero muy metido, que jugó con corazón caliente y cabeza fría –como bien dijo el entrenador- y dejó correr el reloj ante un equipo al que ya se le hizo costumbre no encontrarnos la vuelta.

En los últimos minutos el encuentro abrió lugar a nuevas emociones. A falta de diez, el paraguayo Leguizamón se fue apresuradamente expulsado por Beligoy (venía dirigiendo bien hasta ese momento) y, a falta de dos minutos, Formica encontró el descuento tras una jugada plagada de rebotes. A juzgar por las imágenes televisivas, muchos plateistas que ya se habían ido de la cancha debieron volver rápidamente. ¿Para qué? Para observar la consumación absoluta de la victoria.

Cuando el tablero marcaba 4 minutos de adición, el “Loncho” Ferrari, inoxidable, envió un balón largo que no pudo conectar Moiraghi y allí estaba el siempre rendidor Germán Herrera, para ganar con potencia, acomodarse en el borde del área chica y vencer la resistencia del arquero para decretar el más que justo 3-1 final.

No hubo tiempo para más aunque todavía había que jugar más de dos minutos. La hinchada local no soportó otro mazazo y arrojó todo lo que tenía a mano –rompiendo su propio estadio- para que el partido no continuase. El juez de línea fue agredido en la cabeza, nuestro arquero se salvó de casualidad, y las piedras que caían eran del tamaño de un balón de fútbol.

A esta altura, nos encanta, nos motiva y nos enorgullece volver a ganar un Clásico aunque a nadie ya lo puede sorprender. Salud a éste plantel de gladiadores que, como dijimos siempre, nos representa y nos hace sentir identificados. Salud, Paolo Montero, que planteó el encuentro de forma impecable y estiró su marca en Central a 7 triunfos, 1 empate y sólo 2 derrotas. Salud a todo el pueblo canalla. La ciudad está en orden, menos en el Parque, donde todavía deben estar acomodando lo que rompieron en el marco de un nuevo abandono, tal vez el definitivo. Parece que se rindieron ante Central.

Comentarios   

 
#16 Cai Aimar 19-05-2017 06:07
Sergio, es dificil pero no imposible, es más si en lugar de Coudet hubiera dirigido un técnico con experiencia y con Cervo y Lo Celso otra que sinfónica se hubiera armado. Pero eso es pasado.
 
 
#17 gustavo 19-05-2017 17:07
Parece q el Chacho ya anduvo chamuyando a Listo para su Tijuana.
 
 
#18 gustavo 19-05-2017 17:07
Musto quise poner. Estos correctores del orto.
 
 
#19 Miguel 21-05-2017 12:58
se lo merece, por aca se comenta que Cetto hizo un puente directivos Ortigoza.
Una pregunta, en la foto de festejo de esta nota, se lo ve al Chelo Delgado con ropa del club entre los jugadores o quien es?, ahora en unos dias se cumple la sanciòn de su doping, que desapercibido paso no?
 
 
#20 gustavo 21-05-2017 13:51
Es él. Me gustaría saber si a pesar de la sanción (q x cierto no deja bien parado ni a él ni al club) le seguimos pagando como si nada.
 
 
#21 Miguel 21-05-2017 23:38
le siguen pagando como si nada, pero ojo , el cuerpo mèdico del club tiene el 50% de la culpa, no se le puede pasar que un paciente tome un medicamento para mitigar los dolores de espalda, menos que menos sabiendo que el jugador sufre esa dolencia y que para combatir el dolor se toma el oxab12, medicamento prohibido expresamente por fifa y sus subsidiarias (conmebol).
 
 
#22 gustavo 21-05-2017 23:59
Si, coincido.
 

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