Personajes

Carnaval toda la vida


foto: Héctor Río

Lejos de los trajes europeos, las conferencias de palabras complejas y las credenciales internacionales que de poco le sirvieron al cuerpo técnico anterior, la gente de la casa, encabezada por Leo Fernández, sigue sacando a Central del pozo futbolístico. En un partido que tuvo de todo y fue realmente hermoso para los espectadores neutrales, el canalla volvió a ganar y ya suma 5 triunfos sobre 7 partidos bajo el mando del actual cuerpo técnico.

Decimos que el cotejo fue para el disfrute de los hinchas de otros equipos porque tanto nosotros como los de Huracán pasamos por todo tipo de emociones. No obstante, vale remarcar, en la primera mitad se jugaron los mejores 45 minutos de la era Fernández. Un Central ordenado, presionando en ofensiva y que suplió muy bien la baja de Maxi González –su volante de contención- fue superior en casi todos los tramos y se fue con dos goles de ventaja al vestuario.

Tal vez podía ser excesiva la diferencia a esa altura si se tomaban en cuenta dos grandes intervenciones de Jeremías Ledesma (tuvo un gran partido por lo bajo y varias complicaciones en lo aéreo). Pero el conjunto canalla siempre lució más preciso y agresivo que su rival. Así supo construir un golazo para abrir el marcador, merced a un cabezazo de Zampedri tras centro de Carrizo, luego de una jugada de diez toques por abajo. Y amplió diferencias en un contragolpe ejemplar, que nació de una atajada de Ledesma, continuó otra vez con el Pachi y culminó con una definición a boca de jarro de Herrera.

Parecía historia casi resuelta en la primera mitad pero en Central primero hay que saber sufrir. Y en este caso fue bastante. Es que Huracán salió con todo al segundo tiempo, el conjunto canalla se quedó y el partido se puso cuesta arriba. Con un Pussetto indescifrable por derecha para José Luis Fernández, los de Alfaro encontraron la llave del descuento, tras el enésimo desborde del ex Rafaela que supo capitalizar Israel Damonte.

Se hacía muy difícil aprovechar los espacios que quedaban para las contras y todo lo hecho en la primera mitad pendía de un hilo. Y a los 26 llegó una jugada clave. Tras un pelotazo frontal, Ledesma salió muy lejos del arco, dejó el balón en los pies de Damonte, quien lo impulsó por encima del arquero con destino de red, aunque Mauricio Martínez se jugó el todo por el todo para sacarla con la mano y forzar el penal y, lógicamente, su consecuente expulsión. Parecía que todo se venía abajo pero Fernando Coniglio mandó el balón a las nubes y volvimos a vivir. Había que aguantar con uno menos más de un cuarto de hora. Pero Central seguía ganando.

Con Zampedri chocando a la guapo, el Colo Gil que tuvo un gran partido y en defensa restando como se podía, el tiempo transcurría y el gran ingreso de Maxi Lovera abría puertas en ofensiva. Primero fue asistencia a Zampedri, que quiso picarla y no le salió. Y luego, un balón que peleó hasta el final y, tras el rebote del arquero, permitió a Joaquín Pereyra marcar su primer tanto en Primera a los 43 para decretar lo que, se suponía, era la definición del partido.

Pero con Central siempre se puede esperar algo más. La historia se suponía juzgada pero rápidamente Huracán se puso en partido tras un rebote de Ledesma que capitalizó otra vez Damonte. Jugamos el tiempo de descuento con el corazón en la boca pero finalmente se ganó. Otra vez. Y ya parece costumbre en el ciclo de Leo Fernández. Hay mucho por mejorar, desde ya, pero el cuerpo técnico del Club ya sumó 16 unidades de las 21 que disputó. Y de los últimos puestos ya trepó a 3 de la Sudamericana. Demasiado con un plantel corto y plagado de pibes que ellos mismos supieron moldear y subir a Primera. Salud, canallas. Estamos vivos. Silbando bajito pero gritando bien fuerte.