Personajes

Inolvidable

Cuesta encontrar en la memoria un partido de Central que se haya disfrutado tanto cómo el del sábado por la noche ante Olimpo. Y mucho más satisfactorio resulta si se tiene en cuenta que volvimos a nuestra esencia: la de la casa. La de los pibes que juegan al fútbol, que van al frente y que históricamente han sido los que nos dieron nuestras mayores alegrías. Y un cuerpo técnico que sigue funcionando de maravillas y con éste 5-0 se anotó un logro realmente importante.

Cuando Leo Fernández tomó el mando de Rosario Central, su equipo estaba último en el torneo, recientemente eliminado de la Copa Argentina y con el ánimo por el piso. Hoy, pocos meses después, ya se encuentra en puestos de Copa Sudamericana, habiendo obtenido la tremenda cifra de 21 unidades sobre 27 en disputa, incluyendo el clásico, Boca y la tremenda goleada a los bahienses como conquistas principales.

Es que, a diferencia de partidos anteriores con marcadores ajustados o hasta alguna cuota de suerte, a Olimpo se lo apabulló de principio a fin. Y jugando al fútbol. Con el balón por el piso. Con pibes que se animaron como Andrés Lioi, enorme figura de la cancha y autor de sus tres primeros goles. O Maxi Lovera que a base de velocidad y picardía parece haberse asentado como titular. Y hasta el debutante López Pissano, toda una apuesta del DT, superó con creces el examen.

Central fue todo el tiempo. No se conformó. Lo abrió a balón parado, es cierto, con anotación de Maxi González. Pero los tres de Lioi –especialmente el segundo, tras una gran acción de Lovera y Zampedri- fueron realmente joyitas. Goles para repasar una y otra vez. Esa jugada tuvo ni más ni menos que diez toque seguidos. Para gritarlo millones de veces.

Claro que no solamente los pibes son los que se llevan los elogios. Central tiene en Fernando Zampedri a un delantero tremendo, que se luce hasta cuando no le toca convertir (fue clave en casi todas las jugadas de ataque). Al “Colo” Gil que lentamente se transforma en el termómetro del medio y a Fernando Tobio como puntal de la defensa. Ellos tres han sido claves en la levantada colectiva.

No queremos tirar manteca al techo ya que el plantel es corto, el cuerpo técnico está dando sus primeros pasos en Primera División y tampoco se puede pretender excesos. Ya lo conseguido hasta el momento es realmente importante. Y, tal como repetiremos hasta el hartazgo, con gente del Club, que conoce  las Inferiores, que supo a qué pibes poner y cómo levantar el desastre que dejó Montero.

Hoy Central tiene en cancha un equipo competitivo. Podrá ganar o perder, pero sabe lo que quiere. Y de a poco jerarquiza juveniles que darán grandes alegrías deportivas y que serán los que equilibren las arcas del Club el día que les toque irse (esperemos que no sea pronto). Esta fórmula, que se dejó de lado por la de entrenadores de traje europeo y refuerzos de pésimo rendimiento, es la que nunca debemos abandonar. Y es la que nos regaló, entre otras cosas, una de esas noches que no vamos a olvidar. Cinco goles en el Gigante. Baile, fiesta. Central en todo su esplendor.