Personajes

Los pibes pagan con puntos

Si de algo no caben dudas es que el ciclo de Leo Fernández está marcado a fuego por la irrupción de pibes del Club con condiciones y hambre de gloria. Y en una noche que parecía conducirse a un empate que dejaba más dudas que certezas, esta vez quien puso la cara –y dos golazos- fue Agustín Maziero, que tenía sólo 7 minutos en Primera, pero no le pesó para consagrar una enorme actuación individual y dejar los tres puntos en casa.

Más allá de la celebración por un triunfo que vale muchísimo en lo matemático y anímico, Central desde hace varios partidos deja dudas en su rendimiento y esta vez no fue la excepción. Y eso que a los 12 minutos ya estaba en ventaja con la formula made in Fernández: pelota parada a cargo de Leo Gil, perfecta ejecución y gol de cabeza, en este caso del chileno Parot por segundo partido consecutivo.

Parecía encaminarse todo a una tarde-noche tranquila pero el festejo duró solamente tres minutos. Es que, el propio Parot, en un mamarracho defensivo en conjunto con el colombiano Cabezas, prácticamente le sirvieron en bandeja la igualdad al conjunto visitante en solo un cuarto de hora de partido.

Y con el gol funebrero aparecieron todas las dudas juntas para Central. No se encontraron los caminos para elaborar juego, la apuesta por López Pissano como enganche definido no funcionó, y el primer tiempo se fue diluyendo al ritmo de un rival ordenado que incluso contaba con posibilidades claras como para desnivelar.

En el entretiempo, el entrenador movió las fichas con la entrada de Carrizo por la banda derecha en reemplazo de Lioi. No obstante, la elaboración de juego brillaba por su ausencia y, para colmo, Chacarita tenía las opciones más claras a partir de las complicaciones defensivas de Central, que por momentos quedaba desguarnecido.

Promediando la segunda mitad, el técnico mandó a la cancha a Camacho por López Pisano –Fernández pasó al medio- y empezó a crecer el juego por las bandas. Un centro de Carrizo encontró al ingresado uruguayo con un gran cabezazo que se estrelló en el palo. Central iba como podía pero seguía literalmente regalado atrás, con Chacarita perdiéndose situaciones increíbles.

A los 26, fue la hora del pibe de la noche. Del chico de la tapa. Agustín Maziero, que sólo acumulaba un puñado de minutos del año anterior en el triunfo ante Boca, salvó las papas de un partido complicadísimo. Solamente diez minutos necesitó Maziero para, luego de un gran centro de Carrizo, volar de palomita y cruzar magníficamente el balón para marcar su primer golazo.

Pero eso no fue todo. Cuando Chacarita salió del fondo en busca de la heroica, aparecieron los espacios y otra vez Maziero, para coronar su gran labor, eliminó a un rival con un quiebre de cintura y fusiló al guardameta visitante para decretar el 3 a 1 en un partido que se resolvió en una ráfaga cuando todo se había puesto muy complejo.

Era necesario sumar de a tres para un Central que venía de sacar 2 unidades de las últimas 9. Seguramente, al igual que nosotros, el técnico estará preocupado por el bajón futbolístico de su equipo, que de todos modos volvió a dar una prueba anímica para sacar adelante el partido y volver a triunfar. Y de la mano de otro pibe. Como nos gusta a los canallas. Con un gustito especial.