Sabor a poco

El ciclo de Leo Fernández se ha caracterizado indudablemente mucho más por la efectividad que por el buen juego. Y en el marco de un encuentro que no tuvo ni una cosa ni la otra, Central no pasó del cero a cero como local ante San Pablo y deberá definir su suerte en la Copa Sudamericana en el siempre difícil Morumbí de Brasil.

Si bien es cierto que en el primer tramo del encuentro hubo intensidad y algunas situaciones, especialmente por la vía aérea, el conjunto canalla no pudo encontrarle la vuelta a un rival que vino a Rosario a defenderse y lo logró con relativa comodidad, aún a pesar de haber jugado casi una hora con un hombre de menos.

La vuelta de Marco Ruben para acompañar a Zampedri no significó mayor peso ofensivo ya que el mediocampo volvió a estar impreciso y careció de ideas para que los delanteros reciban balones con claridad. En este rubro, López Pisano sigue cada vez más bajo (intocable para el técnico que no lo saca jamás), mientras que lo de Carrizo ya no tiene adjetivo posible. Y para redondearla, el “Pachi” se fue expulsado.

Está claro que Central hoy debe pensar en sumar, culminar la temporada de la mejor manera posible y que la Copa Sudamericana es casi una yapa. No obstante, a todas luces San Pablo ratificó que no es ningún cuco y que su pobre presente en el torneo local se justifica en un plantel que no supera la media del fútbol argentino en lo absoluto.

Lo único rescatable para el equipo canalla es que no le convirtieron en el Gigante por lo que, en caso de obtener un empate con goles, le permitiría clasificarse directamente a la próxima instancia. Cabe recordar que si hay un ganador –cualquiera sea el resultado- será quien avance de instancia, mientras que los penales aparecen como escenario solamente si se repite el cero a cero.

Hay que dar vuelta la página rápido ya que en 72 horas habrá que visitar a River, seguramente con algunos cambios producto del importante trajín de partidos. Quedan varias semanas para la vuelta copera, donde el margen se redujo pero las chances están intactas. Mientras no haya un patrón de juego claro, Central sólo puede aspirar a ir partido a partido plagado de incertidumbre. Como la que nos llevamos todos a la salida del Gigante tras una igualdad con sabor a poco.